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Tecnología RFID: qué es y cómo funciona

La tecnología RFID es aquella que se basa en la identificación mediante radiofrecuencia. Uno de los usos más frecuentes es el de la tecnología RFID en almacenes para poder identificar más rápidamente cualquier producto y llevar un mayor control del

29-09-2020

La tecnología RFID es aquella que se basa en la identificación mediante radiofrecuencia. Uno de los usos más frecuentes es el de la tecnología RFID en almacenes para poder identificar más rápidamente cualquier producto y llevar un mayor control del inventario.

Como otros desarrollos tecnológicos y científicos, inicialmente su utilización fue para fines militares. En concreto, para identificar los aviones aliados y contrarios durante la Segunda Guerra Mundial. La base de la tecnología RFID fue la combinación de tecnología de radiodifusión y radar. Sin embargo, se necesitaban más desarrollos científicos para que esta técnica se convirtiera en lo que es hoy en día.

Actualmente, se ha desarrollado en ingeniería para su uso a nivel industrial y comercial. Muchas son las empresas que han implantado esta tecnología en sus firmas, como es el caso de Inditex, quien obtiene mayores beneficios mientras reduce su stock.

La tecnología RFID funciona mediante un sistema de lectores y de tarjetas. Pero al contrario que otros sistemas, el lector no tiene que entrar en contacto con la tarjeta para poder leerla, sino que puede realizar esta lectura a distancia.

En una tienda RFID localizar un determinado producto es muy fácil. Se introducen en el lector el código de identificación de este, el cual también está impreso en la tarjeta mediante un chip. El lector emite una señal y, al detectarla la etiqueta, este puede localizar su situación exacta.

Portatiles móviles con tecnología RFID

Los portales móviles con tecnología RFID permiten identificar de manera inmediata el contenido de un palé sin tener que abrirlo. Incluso permiten identificar al operario que está realizando el trabajo, lo que facilita llevar un control absolutamente exhaustivo de todas las labores que se estén llevando a cabo.

Además, pueden programarse para que detecten un movimiento erróneo de la carga y avisen, para rectificar lo que se está haciendo. Se ahorra así mucho tiempo en la identificación de los palés y se previenen posibles errores humanos, su función principal, en la clasificación y colocación para que todo esté donde realmente debe de estar lo más rápidamente posible.

Estos portales tienen balizas para la señalización y permiten ser monitorizados por personal humano que puede ver en cualquier momento qué es lo que se está llevando a cabo. Dependiendo de los modelos escogidos incluso pueden hacer trabajo de inventariado, regrabación o lectura de código de barras.

Los sistemas de ruedas antibloqueo con los que vienen dotados estos portales, permiten que se puedan mover por toda el área de trabajo sin problemas, siendo una gran herramienta para trabajar en muelles o en zonas de paso entre almacenes ahorrando mucho tiempo y optimizando el trabajo de los operarios.

Las etiquetas RFID

Las etiquetas RFID son, como hemos dicho, las que contienen la información sobre el palé o el artículo en cuestión. Normalmente, está compuesta por una antena, un transductor radio y un circuito integrado. Los lectores RFID tienen a su vez antena, transceptor y decodificador para recibir la información contenida en las etiquetas.

Existen diferentes tipos de etiquetas RFID. Según el tipo de memoria que contenga el circuito integrado en la misma pueden ser solo de lectura o, por el contrario, de lectura y de escritura. Las primeras vienen, generalmente, con un código de identificación único que se crea en el proceso de fabricación de la etiqueta.

En las de lectura y escritura es el usuario el que, mediante el lector, puede introducir los datos que desee o, bien, modificar los que ya vienen de fábrica. Incluso hay etiquetas más avanzadas que permiten que un lector pueda identificar varias a un mismo tiempo sin causar confusión. Este tipo de tarjetas se conocen como anticolisión.

Otra forma de clasificar estas tarjetas en función de si necesitan o no una fuente de alimentación. Encontramos entonces etiquetas RFID activas, que son las que poseen una batería que suministra energía a la antena y al circuito integrado. Las semi-pasivas, que solo suministran la energía al circuito integrado, y las pasivas, que no cuentan con batería, pero si con una antena que genera la energía necesaria para activar el circuito integrado para enviar la información.

Las etiquetas pasivas son las más sencillas y también las más económicas. Son las típicas que se pueden encontrar en forma de pegatina, pulsera o llavero y que gracias a su bajo coste se han vuelto muy populares para diferentes tipos de uso cotidiano.

Las etiquetas semi-pasivas y las activas, por el contrario, son más avanzadas y ligeramente más costosas, pero sus prestaciones hacen que sean las más adecuadas para su uso empresarial ya que ofrecen muchas más opciones.

Entre ellas las de agilizar el inventario, conseguir un mayor orden en menos tiempo, realizar controles de personal sabiendo donde está cada persona en cada momento y contribuyendo también a evitar robos.

La tecnología RFID agiliza la logística de las empresas, abarata los costes y ofrece ventajas que hacen que la inversión inicial realizada para implantarla en la empresa quede compensada rápidamente, por lo que cada vez son más las empresas que apuestan por esta tecnología.

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